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jueves, 8 de octubre de 2015

DÍAS DE AUSENCIA



Pues es así, cae la tarde y estoy aquí, sigo aquí pensándote, amándote, deseándote. No puedo hacer otra cosa que no sea recordarte, recordarte sonriendo como sólo tú sabes sonreír. Son las 5:30 de la tarde, el sol ya casi se pone el sombrero de noche, y sé muy bien que cada una de las estrellas que hagan acto de presencia me recordaran tu mirada, esa mirada tan tierna y enamorada. Me siento feliz y contento, te tengo y te amo, un hombre no puede pedir algo mas que esto, una buena mujer que sepa amar, que sepa darse. Una mujer que sepa sonreír, que sepa gritar de alegría, llorar de alegría y de dicha, yo quiero eso, todo eso contigo y con nadie mas. La llama de mi amor estaba muriendo, casi se apagaba, pero llegaste y ardió como nunca, ardió como arde el llanto de un niño al nacer. Seguiré el resto de esta bella tarde amándote, buscándote en la memoria que no es tan memoria, es presencia con unos días de ausencia.

Modesto Ivan Zepeda Jr.

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