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martes, 7 de julio de 2015

SALDANDO LOS PECADOS



A veces uno se siente miserable, desolado, triste. El dolor es nuestra cárcel, una cárcel construida por malas siembras, por ese mal plantado a nuestro paso. Uno suele querer tanto que a veces llega a morder el corazón amado y lo lastima sin razón. Piedad no se puede pedir ante tanto pecado tragado, misericordia no es una opción ante la carne del flagelo. El día se vuelve obscuridad y la noche un tormento, una caída libre sin final, un silencio cadavérico que apolilla toda fuerza de voluntad. Cierro los ojos y lo sigo viendo todo, angustias que deshidratan el alma y el corazón. No, no tengo perdón, he sido despiadado, desalmado, tengo que saldar cuentas con lo que venga, con ese pasado que se viste de un presente de justicia. No me tengan lastima ante los gritos de auxilio, ante los aullidos del dolor, he sido yo mismo el causante de mis penas, de mi llanto y desesperación. No se apiaden de mi que entre este dolor lo único que busco es el perdón. 

....Si es que existe alguno.

Modesto Ivan Zepeda Jr

4 comentarios:

  1. Guaaaa . . . si te escucho, te veo sufrir o algo por el estilo, no será lástima lo que sienta . . . sino necesidad de ayudarte. . .Excelente, así es como se expían las culpas, por decisión propia, tremendo mi Modesto.

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