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domingo, 25 de diciembre de 2016

SIN OBSCURIDAD


Tú eres el mar que encontre al final del desierto de mi soledad.
Tus ojos limpios de maldad fueron las dos puertas que me abrieron la dicha de saberte. 
Todo de ti y en ti, era real, no había mentira, ni pasado en tu sonrisa y el sol iluminaba tu sombra dejándote sin obscuridad. 
Tu casa estaba limpia, esperándome, no había rincones para nada que no sirviera ni espacios de sobra.
La gran mayoría ocupa ver para creer, contigo fue creer para ver. 
Solamente hubo un pequeño detalle, el que venia cargado de mugre y gordo de pasados y miedos, fui yo. Yo ensucie tus manos y tus ojos con llanto y dolor, pisotee tu tierra firme y no te cuide, te deje secar.
Ahora estoy muy solo y perdido, no sé cómo llegar de regreso por ese desolado desierto por el que llegue, por más que quiero no encuentro el camino y es que la verdad es que no me quiero ir, lo que quiero es limpiar todo el desorden que ocasione y poder ser feliz contigo. 

Modesto Ivan Zepeda Jr.

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