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lunes, 5 de diciembre de 2016

EL BESO DE LA ESPERANZA




Vuela un beso a la deriva, 
sin escalas, sin destino, 
sin esperanzas, sin exigencias, 
vuela contra viento 
y sin una boca 
donde aterrizar. 

El beso crece cada día más, 
cada nube que atraviesa 
lo va convirtiendo en un besóte, 
en un besóte desesperado 
e imparable. 


Las lluvias suelen amainarlo, 
lo obligan a descansar 
y el beso detiene su vuelo 
y se duerme en un rayo de luna
hasta el amanecer. 

Ese beso ha recorrido 
gran parte del hemisferio, 
vuela y vuela en todo lo alto, 
sobre las olas del mar 
y siempre con sus ojos 
de beso bien abiertos 
lo mira todo minuciosamente 
por si sale una boca digna 
en donde aterrizar. 

Muchos han intentado robarlo, 
pedirlo, encerrarlo dentro de una jaula 
para besos que se dan a la fuerza 
y el valeroso beso 
siempre se escapa 
y vuela más alto 
para pasar inadvertido 
y por eso mismo 
cada vez es más difícil 
encontrar la boca soñada, 
la boca que será perfecta 
para el beso volador. 

Algún día beso, 
algún día serás boca, 
lengua, saliva y amor 
y dejaran de confundirte 
con las golondrinas, 
con las mariposas, 
serás beso, 
un beso y nada más. 

Modesto Ivan Zepeda Jr.

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