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domingo, 11 de diciembre de 2016

NIÑO QUE HA APRENDIDO A AMAR




Recuerdo la primera vez que te vi, eras todavía una niña de uniforme escolar y con unas calcetas blancas que se aferraban a tus rodillas. Tu sonrisa continua siendo la misma, no ha cambiado ninguno de sus brillos y tu mirada sigue mirando de una manera que hace sentir a uno muy bonito. Tu cabello era largo y castaño, siempre lo tenias bien peinado, tu ropita bien planchada y olías a perfume extranjero. Me gustaba verte cuando tú no me veías, te contemplaba por largas horas, me encantaban tus movimientos, el vaivén de tu cabello cuando caminabas. En esos días yo era invisible a tus ojos, porque aunque me conocías no me veías como yo a ti, y es que no se puede ver a un niño que no sabe cómo "querer" a una niña que se está convirtiendo en mujer. Me gusta recordar esos primeros días, esos tiempos de matemáticas y español, horas de cancha y futbol. Tú no me recuerdas mucho porque nunca fui tanto, no figuraba en tu lista de posibilidades, era tal vez el último niño con el que te hubiera gustado extraviarte en una isla. Te confieso que me hubiera gustado en aquellos días ser tu novio, que los recreos escolares hubieran sido de tu manita y caminar juntos y que todos vieran que eras mi novia, pero no fue así y ahora me da risa recordarlo, hubiese sido chistoso que una niña como tú anduviera con un niño tan como yo. Es tan lindo recordar cosas bonitas de la vida de uno, y yo siempre te recuerdo a ti, de uniforme, sonriente y con esa mirada tan tuya llena de amor y ternura.
¿Dónde estás ahora que soy un hombre y he aprendido a querer a una mujer?

Modesto Ivan Zepeda Jr.

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